Una historia Muskogee
Hace mucho tiempo, las aves y otros animales tuvieron una gran discusión.
“Nosotras las aves tenemos alas y somos mejores que ustedes” dijeron las aves.
“Eso no es verdad” contestaron los demás animales. “Nosotros que tenemos dientes somos mejores”
Ambos discutieron. Su pelea siguió u siguió, hasta el momento el cual parecía que se irían a guerra por ello. En ese momento,
la Grulla líder de las aves, y el Oso líder de los otros animales, tuvieron una idea.
“Hay que tener un juego de pelota,” dijo
la Grulla. “El primer equipo en anotar un punto será el ganador de la discusión.”
“Esa es una buena idea” dijo el Oso. “El equipo que pierda tendrá que aceptar la penalidad dada por el otro equipo.”
Así que volaron y caminaron hacia el campo, y ahí se separaron en dos equipos.
En un lado estaban todos aquellos que tenían alas. Las aves. Del otro lado, todos los que tenían dientes. Los demás animales.
Pero cuando los equipos se formaron, una criatura había quedado sola, el Murciélago. El contaba con alas y dientes! Volaba de un equipo al otro.
Primero se fue con los otros animales
“Yo tengo dientes,” dijo. “Debo estar de su lado.”
Pero el Oso negó con su cabeza y dijo.
“No sería justo, tu tienes alas, debes de ser ave.”
Así que el Murciélago voló hacia el otro equipo.
“Tómenme,” les dijo a las aves. “que no ven que tengo alas.”
Pero las aves se rieron de el.
“Eres de poca ayuda para nosotros. No te queremos con nosotros.” Dijeron mientras reían.
El Murciélago regreso con los otros animales.
“Por favor déjenme unirme a su equipo,” suplico el Murciélago. “Las aves se rieron de mi y no me aceptaron.”
El Oso sintió compasión por el pequeño Murciélago.
“No eres muy grande,” dijo el Oso, “pero muchas veces hasta el mas pequeño puede ayudar. Te aceptaremos en nuestro equipo, pero debes de dejar que los animales mas grandes jueguen primero.”
Dos postes fueron colocados como porterías en cada extremo del campo. Entonces comenzó el juego.Cada equipo jugó fuerte. En el equipo de los animales
la Zorra y el Venado eran corredores ligeros, y el Oso abría camino mientras jugaban.
La Grulla y el Halcón, por otro lado, eran aun más veloces, y robaban la pelota antes de que cualquier otro animal pudiera llegar a la portería de las aves.
Pronto se notó que las aves tenían la delantera. Cada vez que tenían la pelota, volaban alto y los animales no las podían alcanzar. Los animales cuidaban su portería muy bien, pero comenzaron a cansarse cuando el sol se metía.
Justo cuando el sol se metía en el horizonte,
la Grulla tomo la pelota y voló hacia la portería. El Oso trato de detenerla, pero se tropezó por la falta de luz y calló al suelo. Parecía evidente que las aves ganarían.
De pronto, una pequeña silueta voló hacia el campo y le robó la pelota a
la Grulla justo antes de que esta llegara a la portería. Era el Murciélago. Voló de lado a lado con una velocidad sorprendente, ya que no necesitaba luz para poder encontrar el camino que quería tomar. Ninguna de las aves podía atraparlo o taparlo.
Sosteniendo la pelota, el Murciélago paso por la portería que se encontraba al otro lado del campo! Los animales habían ganado!
Así fue como el Murciélago fue aceptado por los demás animales. Esto le hizo ganar la oportunidad de poner el castigo al equipo perdedor.
“Ustedes aves,” dijo el Murciélago. “deben dejar esta tierra la mitad de cada año.”
Y así las aves viajan al sur cada invierno. Y cada día, antes del anochecer el Murciélago vuela para ver si los animales lo necesitan para jugar a la pelota.
Yada Yada Yada | 1 Comment »